La primera vez que metí la cara en el agua con un tubo y unas gafas empañadas fue en Playa Chica, en Puerto del Carmen. No vi gran cosa los primeros cinco minutos — sobre todo pánico y burbujas — pero cuando por fin dejé de tragar agua salada apareció un banco entero de salemas nadando a un metro de mi cara, y ahí se acabó cualquier duda sobre si esto del snorkel merecía la pena. Las Canarias tienen la ventaja de que no hace falta ser un buceador experto ni gastarse una fortuna en equipo: con un poco de mar en calma y la playa adecuada, cualquiera puede vivir ese mismo momento la primera tarde.
Playa Chica, Lanzarote: la clásica para empezar sin sobresaltos
Playa Chica, en Puerto del Carmen, es probablemente la playa de snorkel más recomendada de todo el archipiélago para quien nunca lo ha probado. Es una cala pequeña, protegida de las corrientes, con entrada de agua muy suave desde la arena — nada de rocas resbaladizas ni escalones incómodos. A poca profundidad ya aparecen salemas, sargos y algún pulpo escondido entre las piedras del lado izquierdo de la cala. El mejor momento es por la mañana, antes de las once, cuando el agua está más clara y hay menos gente.
Playa de la Concha, Corralejo: la piscina natural de Fuerteventura
En Fuerteventura, Playa de la Concha funciona casi como una piscina natural gracias a la barrera de arena que corta el oleaje antes de llegar a la orilla. El agua rara vez supera el metro y medio de profundidad en la zona protegida, así que es de las opciones más tranquilas del archipiélago para quien todavía no controla bien la respiración con tubo. No hay una fauna tan espectacular como en Lanzarote, pero sí abundantes peces de roca y, con suerte, alguna raya enterrada en la arena — conviene arrastrar los pies al entrar, precisamente por eso.
La Puntilla, Gran Canaria: snorkel a pie de ciudad
Que la mejor zona de snorkel de Gran Canaria esté al final del paseo de Las Canteras, dentro de la propia capital, sigue sorprendiendo a quien visita la isla por primera vez. La Barra, un arrecife natural que corre paralelo a la playa, frena el oleaje y crea una especie de piscina alargada perfecta para principiantes. Es buena idea entrar por la zona de La Puntilla, en el extremo norte, donde el fondo es más rocoso y hay más vida — pulpos, morenas asomando entre las piedras y bancos de peces plata que se mueven en bloque, casi coreografiados.

Playa de Amadores, Gran Canaria: la opción para ir con niños
Amadores es artificial —se construyó a base de arena traída de otras zonas— pero eso no le resta ni un ápice de utilidad para quien va con niños o simplemente prefiere no pelearse con corrientes. El agua es tranquila casi todo el año, la entrada es progresiva y sin rocas, y aunque la fauna es más discreta que en La Puntilla, suele haber peces de banco cerca de las rocas de los extremos de la cala. Es, con diferencia, la playa donde más fácil resulta convencer a alguien reticente de que se anime a probar por primera vez.
San Marcos, Tenerife: menos conocida y con más carácter
En el norte de Tenerife, la playa de San Marcos, en Icod de los Vinos, tiene arena negra volcánica y un ambiente bastante más local que las anteriores. El agua suele estar más fría que en el sur de la isla, pero también más limpia, y en los laterales rocosos aparecen erizos, cangrejos y algún que otro sargo curioso. No es la playa más cómoda para principiantes absolutos —hay algo más de oleaje que en Amadores o la Concha—, pero para quien ya se ha soltado un poco es de las que mejor recompensan.
Qué llevar y qué evitar el primer día
- Gafas y tubo propios, aunque sean básicos: los de alquiler suelen empañarse más y ajustan peor.
- Crema solar resistente al agua aplicada media hora antes de entrar, nunca justo al llegar.
- Escarpines o calzado de agua en playas de piedra como San Marcos o la zona rocosa de La Puntilla.
- Evitar las horas centrales del día en playas con mucha afluencia de bañistas, cuando el agua se remueve y la visibilidad baja.
- Nunca tocar ni pisar los erizos —abundan en zonas rocosas— ni perseguir a los pulpos que se escondan.
Un truco que a mí me cambió la experiencia: escupir un poco dentro de las gafas y frotarlo por el cristal antes de aclarar. Funciona mejor que cualquier producto antivaho comprado, y sale gratis.
Cuándo ir según la isla que elijas
| Playa | Isla | Nivel | Mejor momento |
|---|---|---|---|
| Playa Chica | Lanzarote | Principiante | Antes de las 11:00 |
| Playa de la Concha | Fuerteventura | Principiante absoluto | Marea baja |
| La Puntilla | Gran Canaria | Principiante-medio | Mañana, marea baja |
| Amadores | Gran Canaria | Principiante absoluto | Todo el día |
| San Marcos | Tenerife | Medio | Mar en calma |

Por qué merece la pena aunque el primer intento salga mal
Nadie hace snorkel bien la primera vez. Se traga agua, se empañan las gafas, cuesta coordinar la respiración por la boca mientras la cara está sumergida — es normal, y a los diez minutos deja de serlo. Lo que a mí me convenció para seguir intentándolo fue precisamente eso: que en Canarias no hace falta buscar un arrecife remoto ni pagar una excursión en barco para ver algo que merezca la pena, basta con elegir bien la playa y el día. La próxima vez que estés en el archipiélago, aunque solo sea para pasar la tarde en la arena, mete unas gafas de bucear en la maleta. Nunca se sabe qué vas a encontrar a un metro bajo la superficie.














