Los mejores mercadillos navideños de Austria: Viena, Salzburgo e Innsbruck en diciembre

Una taza de Glühwein caliente a menos cinco grados, un puesto de madera que huele a canela y a castañas asadas y, detrás, la fachada iluminada de una catedral barroca. Austria sabe hacer Navidad. Y lo hace en tres ciudades que, juntas, cubren perfectamente una escapada de cuatro o cinco días: Viena, Salzburgo e Innsbruck.

Esta es la ruta que yo seguiría, con lo que hay que comer en cada puesto, cuándo ir y cómo evitar los errores de precio que más se repiten.

Fechas: cuándo abren y cuándo conviene ir

Los mercadillos abren en la segunda quincena de noviembre y la mayoría cierra el 23 o 24 de diciembre (el de Salzburgo se alarga hasta el 26). Algunos de Viena abren incluso antes del primer domingo de Adviento. Las fechas exactas cambian cada año, así que confírmalas en las webs oficiales de turismo antes de comprar vuelos.

Mi recomendación: entre semana, de martes a jueves, y a primera hora de la tarde. Un sábado a las siete de la tarde el Rathausplatz de Viena es un río de gente. Un miércoles a las cuatro, con luz de atardecer, sigues pudiendo moverte.

Casco antiguo de Salzburgo en Navidad

Viena: el mercadillo grande y los pequeños que merecen más la pena

El Christkindlmarkt del Rathausplatz es el más famoso y, seamos honestos, el más turístico. Merece una vuelta por el ambiente y por el parque iluminado que lo rodea, pero no es donde mejor se come.

  • Schönbrunn. Mercadillo en el patio del palacio, con artesanía de buena calidad y menos agobio que el del Ayuntamiento.
  • Spittelberg. Callejuelas del siglo XVIII con puestos de madera y galerías de arte. El más acogedor, y con razón el favorito de muchos vieneses.
  • Karlsplatz. Más alternativo, con productos de diseño y comida vegana junto a la iglesia de San Carlos.

Si buscas comer algo contundente, pide Kaiserschmarrn (tortilla troceada con pasas y azúcar glas, unos 8 euros) o una Käsekrainer (salchicha con queso fundido). Y reserva una tarde para un Sachertorte en el Café Sacher, por mucha cola que haya.

Salzburgo: el mercadillo con más historia y el mejor Lebkuchen

El mercado de Navidad de Salzburgo, junto a la catedral, tiene más de 500 años de historia. Está en el casco antiguo, dentro de un perímetro tan pequeño que puedes recorrerlo todo a pie en una tarde. El fondo de la Fortaleza de Hohensalzburg iluminada es, simplemente, la mejor postal navideña de Austria.

  • El Lebkuchen, el pan de jengibre decorado, es el dulce típico. Compra uno envasado en una tienda de verdad, no en un puesto decorado para turistas, y ten claro que muchos sirven más para decorar que para comer.
  • El Bratapfel (manzana asada con salsa de vainilla) es lo más reconfortante del mercadillo.
  • No te vayas sin probar los Salzburger Nockerl, un soufflé dulce que es el postre símbolo de la ciudad, en un restaurante del centro.

Pasa también por el mercado de Hellbrunn, a unos seis kilómetros del centro. Es más pequeño y casi nadie lo incluye en el itinerario, así que se disfruta con calma.

Innsbruck: Navidad con los Alpes de fondo

Innsbruck tiene algo que Viena y Salzburgo no pueden ofrecerte: montañas nevadas a cinco minutos del casco antiguo. El mercadillo del Altstadt, bajo el Tejadillo de Oro (Goldenes Dachl), está rodeado de fachadas de colores y de picos que se ven en cuanto levantas la vista.

Aquí la comida es más alpina que imperial: Kasspatzln (pasta de huevo con queso y cebolla frita), Kiachl (una masa frita servida con arándanos rojos) y, en los puestos de bebidas, el Glühwein con un chupito de schnapps si quieres entrar en calor rápido. Aviso: sale caro y baja con facilidad.

Un buen plan es subir en el funicular Nordkettenbahn a la zona de Hungerburg para ver la ciudad iluminada desde arriba. En invierno, además, la zona es la puerta a varias estaciones de esquí; si te lo planteas para otra escapada, mira viajes de esquí a los Alpes con alojamiento y forfait.

El truco de las tazas: cómo no perder dinero en Glühwein

Todos los puestos de bebidas calientes sirven en tazas de cerámica con un depósito (Pfand) de unos 3 a 5 euros. Lo que mucha gente no sabe es que puedes devolverlas en cualquier puesto del mismo mercadillo y recuperar el depósito. O quedártela de recuerdo: cada mercadillo diseña su propia taza y son un souvenir mejor que cualquier imán.

Ciudad Plato estrella Bebida Ideal para
Viena Kaiserschmarrn Punsch de naranja Quien quiere el clásico completo
Salzburgo Bratapfel y Nockerl Glühwein blanco Parejas y fotos de postal
Innsbruck Kasspatzln Glühwein con schnapps Quien combina mercadillo y montaña

Cómo organizar la ruta y el presupuesto

El orden más lógico es Viena, Salzburgo e Innsbruck: hay trenes directos de ÖBB entre las tres ciudades (unas 2 h 30 de Viena a Salzburgo y otras 2 h de Salzburgo a Innsbruck) y los billetes de tarifa Sparschiene salen bastante más baratos si compras con semanas de antelación. Los hoteles del centro de Viena y Salzburgo suben mucho en diciembre; reserva con tiempo y sigue los consejos para organizar tu viaje de Navidad para saber cuándo mirar precios.

Si te quedas con ganas de más, el vecino alemán es también una gran opción: aquí tienes un repaso de los mercadillos navideños de Alemania.

Calles de Innsbruck con los Alpes nevados al fondo

Qué mercadillo elegir si solo tienes un fin de semana

Si el tiempo te limita a tres días, yo me quedaría con Salzburgo y Viena, y dejaría Innsbruck para otra ocasión. Salzburgo se recorre en una mañana y da tiempo para la fortaleza, el mercado y una excursión corta a Hellbrunn. Viena exige más, pero con vuelo directo desde Madrid o Barcelona (unas tres horas) es la opción más sencilla de organizar.

Si tu escapada es de cinco o seis días, Innsbruck cambia por completo el viaje: pasas de las avenidas imperiales a un ambiente de montaña, y la mezcla se agradece. Muchos viajeros terminan diciendo que Innsbruck les gustó más de lo esperado, precisamente porque nadie lo incluye en sus planes.

Lo que sí te recomiendo es no apurar los desplazamientos. Entre trenes, maletas y horarios de check-in, perder una tarde de mercadillo por ir justo de tiempo es el error más habitual. Mejor ver dos ciudades bien que tres a medias.

Dónde yo no volvería a gastar dinero

Los puestos que venden «souvenirs de Navidad» idénticos en las tres ciudades (bolas de cristal, figuras de madera, bufandas de lana sintética) suelen ser el mismo producto con tres precios distintos. Si vas a comprar artesanía, busca los puestos con el cartel de productor local: la cerámica de Gmunden, las velas de cera de abeja o los adornos de paja trenzada de los pueblos del Tirol son los que merecen la pena.

Y una última recomendación práctica: abrígate más de lo que crees. Salzburgo en diciembre puede bajar de los cero grados con facilidad, y el mejor mercadillo del mundo se disfruta poco con los pies helados. Botas impermeables, guantes finos para poder usar el móvil y una bufanda que no pique. El resto lo pone el Glühwein.

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