¿Sabías que en Garachico, un pueblo de Tenerife, la gente se baña dentro de la lava? Bueno, dentro de las pozas que dejó una erupción volcánica del siglo XVII, para ser exactos, pero la primera vez que lo ves impresiona igual. España está llena de rincones así, piscinas que no ha construido nadie, que llevan ahí siglos (o milenios) y que en pleno agosto son mucho mejor plan que pelearte por una toalla en la arena. He hecho la selección con las que de verdad merecen un desvío, no las típicas diez de cualquier listado genérico.
Canarias: cuando el volcán te construye la piscina
Empiezo por lo más espectacular, sin rodeos. El Caletón, en Garachico (Tenerife), son varias pozas naturales excavadas en roca volcánica negra, con el Atlántico entrando y saliendo según la marea. Es gratis, tiene escaleras de acceso y socorrista en temporada alta — vamos, que no hace falta ser un aventurero para disfrutarlo.
En La Gomera, el Charco Azul (cerca de Hermigua) es más recogido: una poza de agua turquesa rodeada de vegetación tropical, alimentada por un pequeño riachuelo. Se llega en diez minutos de paseo desde la carretera, aunque el último tramo tiene escalones resbaladizos y yo llevaría calzado con agarre, no chanclas de goma.
Y en La Palma, el Charco de la Laja (Garafía) es el más desconocido de los tres — ni siquiera todos los palmeros lo conocen bien. Agua helada, eso sí lo aviso, porque viene directamente del Atlántico norte sin ningún abrigo de bahía que la temple.

Extremadura y Andalucía: piscinas escondidas en la sierra
Los Pilones, en la Garganta de los Infiernos (Jerte, Cáceres), son probablemente la poza natural más fotografiada de España — y con razón. Una sucesión de pozas de granito pulido por el agua durante milenios, con saltos de hasta cuatro metros entre unas y otras. Eso sí, la ruta de acceso son casi dos horas de subida desde el aparcamiento de Las Nogaledas, así que no es plan para quien no quiera caminar.
En Huelva, el nacimiento del río Múrtigas, junto a Alájar (Sierra de Aracena), es mucho más tranquilo: pozas pequeñas de agua cristalina rodeadas de castaños, ideales si vas con niños porque la profundidad es escasa en la mayoría de tramos.
Castilla: pozas que parecen de mentira
La Fuentona, en Muriel de la Fuente (Soria), no es exactamente para bañarse —está protegida y el chapuzón se desaconseja para conservarla—, pero la incluyo porque es de lo más espectacular que vas a ver: una surgencia kárstica de aguas turquesas rodeada de un anfiteatro de roca. Se ve, se fotografía, y a quince minutos hay otras pozas del río Abión donde sí se puede meter el pie.
En Albacete, los Chorros del Río Mundo (Riópar) combinan cascada y pozas naturales con un nacimiento espectacular del río en plena Sierra del Segura. Y a menos de una hora, en Alcalá del Júcar, el propio río forma pozas tranquilas junto al pueblo, perfectas para combinar baño con una tarde de turismo en un pueblo que, ya de paso, es precioso.
Galicia y Asturias: agua fría, paisaje que compensa de sobra
Cerca de Ézaro (A Coruña), el propio río Xallas desemboca en el mar formando pozas naturales junto a la playa fluvial, con la cascada de fondo cuando la central hidroeléctrica libera agua (conviene consultar el calendario, no siempre está activa). Es de las pocas piscinas naturales de esta lista donde tienes mar y río a la vez, literalmente a metros de distancia.
En Asturias, la Poza de las Mujeres Muertas, en el valle de Somiedo, exige una buena caminata desde el pueblo de Saliencia, pero recompensa con agua glaciar de un verde casi imposible. No es apta para cualquiera —el agua está fría de verdad, no «fresquita»— pero si buscas algo distinto al típico chapuzón de costa, esta es de las experiencias más brutales de la lista.

Las 10 de un vistazo
| Piscina natural | Ubicación | Acceso | Nivel de dificultad |
|---|---|---|---|
| El Caletón | Garachico, Tenerife | Directo, escaleras | Fácil |
| Charco Azul | Hermigua, La Gomera | 10 min a pie | Fácil-media |
| Charco de la Laja | Garafía, La Palma | 15 min a pie | Media |
| Los Pilones | Jerte, Cáceres | 2h de ruta | Alta |
| Nacimiento del Múrtigas | Alájar, Huelva | 20 min a pie | Fácil |
| La Fuentona | Muriel de la Fuente, Soria | 15 min a pie | Fácil (no baño) |
| Chorros del Río Mundo | Riópar, Albacete | 30 min a pie | Media |
| Pozas de Alcalá del Júcar | Alcalá del Júcar, Albacete | Directo desde el pueblo | Fácil |
| Praia Fluvial do Ézaro | Ézaro, A Coruña | Directo | Fácil |
| Poza de las Mujeres Muertas | Somiedo, Asturias | 1h 30 de ruta | Alta |
Qué llevarte antes de ir (que luego te arrepientes)
- Escarpines o sandalias de agua — casi todas tienen fondo de roca, y las chanclas normales resbalan o se quedan atrapadas entre piedras.
- Toalla de secado rápido, porque la humedad de estos entornos hace que las de algodón no se sequen en todo el día.
- Bolsa estanca pequeña para el móvil, sobre todo en las que tienen saltos de agua cerca como Los Pilones o el Río Mundo.
- Agua y algo de comer si vas a las que requieren caminata — en Somiedo y en el Jerte no hay ni un chiringuito a la vista.
Si esta lista te ha dejado con ganas de más rincones curiosos de la costa, tienes también nuestro repaso a las playas más extrañas y originales del mundo, que sigue la misma idea: naturaleza que no necesita photoshop para impresionar. Y si prefieres quedarte tranquila en un alojamiento con piscina de toda la vida antes o después de la excursión, échale un ojo a estas casas rurales con piscina en la sierra de Madrid.
Mi favorita, para que no te quedes sin decidir
Me cuesta elegir, la verdad, pero si tuviera que quedarme con una sería Los Pilones. No es la más cómoda —esa caminata de dos horas cansa, y hay que estar en condiciones—, pero cuando llegas y ves esas pozas de granito pulido en fila, con saltos de una a otra, entiendes por qué la gente vuelve año tras año. El Caletón le sigue de cerca porque es de las pocas donde puedes ir directamente desde el coche sin sudar la camisa. Elige según lo que te apetezca ese día: aventura o comodidad, porque las dos opciones están en esta lista y las dos merecen la pena.














