Los bosques más espectaculares de España para ver el otoño en su máximo esplendor

El hayedo de Irati empieza a cambiar de color la segunda semana de octubre, y para el último fin de semana del mes ya ha pasado de verde a cobre. Esa ventana de unos veinte días es lo único realmente complicado de ver el otoño en España: llegar tarde significa ramas peladas, llegar pronto significa un bosque que todavía no ha decidido nada.

Esta es una selección de bosques donde el otoño se nota de verdad, con fechas orientativas, distancias y algún truco para esquivar las colas de coches que se forman en los accesos más fotografiados.

Irati, en Navarra: el hayedo-abetal más grande del sur de Europa

Son unas 17.000 hectáreas entre Navarra y Francia, y es el sitio al que acaba yendo todo el mundo. Eso tiene un coste: en los fines de semana de la segunda quincena de octubre el aparcamiento de la Fábrica de Armas de Orbaizeta se llena antes de las 10:30. Mi consejo es entrar por Orbaizeta o por el embalse de Irabia y llegar antes de las nueve.

  • Ruta fácil: el sendero circular del embalse de Irabia, unos 6 km y poco desnivel, apto para ir con niños.
  • Ruta con más fondo: la subida a la Selva de Irati desde Ochagavía, con el pico de Orhi al fondo cuando hay buena visibilidad.
  • Pico de color: entre el 15 y el 30 de octubre, según el año y las primeras heladas.

Hayedo de Otzarreta, en Bizkaia: el que parece de cuento

No es el más grande, ni mucho menos. Pero las hayas retorcidas y cubiertas de musgo de este hayedo del Gorbea, a unos 45 minutos de Bilbao, tienen algo de escenario de película. Se llega en coche hasta el aparcamiento de Pagomakurre y de ahí son 40 minutos hasta el hayedo. Es un paseo corto, de esos que no te dejan sin energía para comer después en Zeanuri.

Sendero cubierto de hojas en un bosque en otoño

Hayedo de Montejo, en Madrid: el otoño a una hora de casa

Este es el hayedo más meridional de Europa y, quizá, el más controlado: solo se entra con permiso gratuito y por grupos reducidos, una veintena de personas por visita guiada. Hay que reservar con semanas de antelación a través del Parque Natural, y vale la pena. Los guías explican por qué estas hayas sobreviven aquí, en pleno Sistema Central, cuando deberían estar bastante más al norte.

Valle de Arán y Pirineo aragonés: abetos, hayas y los primeros fríos

En el Pirineo el color llega antes, desde finales de septiembre en cotas altas. El bosque de la Selva de Oza, en el valle de Hecho (Huesca), mezcla hayas, abetos y pinos negros, y tiene la ventaja de que ni de lejos se llena como Irati. Más al este, en el Valle de Arán, el bosque de Carlac y el valle de Aiguamòg combinan hojas amarillas con picos que ya empiezan a tener nieve.

Cordillera Cantábrica: Redes, Muniellos y las fragas gallegas

En el Parque Natural de Redes (Asturias) el otoño se ve desde la carretera, pero lo mejor está en la ruta del Alba, un sendero de unos 6 km junto al río con hayas, robles y cascadas, poco exigente y con buen firme. Cerca, el robledal de Muniellos es el más extenso de España y también el más restringido: solo entran 20 personas al día, con permiso previo que se pide por internet, y en otoño se agota con semanas de antelación.

Galicia juega en otra liga: las Fragas do Eume, cerca de Pontedeume, son un bosque atlántico de robles, castaños y helechos donde el otoño llega más tarde y más suave, hacia primeros de noviembre. Lo más práctico es dejar el coche en el aparcamiento del monasterio de Caaveiro y seguir el río Eume sin prisa.

Dónde ir si prefieres castaños y robles: Sierra de Gata y Las Hurdes

No todo es hayedo. En Extremadura, el Valle del Jerte se llena de cerezos en abril, pero en octubre los castaños y los robles melojos de Sierra de Gata y el Valle del Ambroz se vuelven dorados y rojizos, y el ambiente es mucho más tranquilo. Es el plan perfecto para quien quiere otoño sin tener que subir al Pirineo, con pueblos como Hervás o Robledillo de Gata a un paso del monte.

Cómo sacar buenas fotos del otoño sin ser fotógrafo

Un truco que funciona casi siempre: los primeros 90 minutos después del amanecer y los últimos antes del anochecer. Con el sol bajo, la luz atraviesa las hojas y se ven los amarillos casi fluorescentes. Con sol alto al mediodía, el bosque queda plano y lleno de sombras duras. Si el cielo está cubierto, también es buena opción, porque la luz difusa suaviza los contrastes.

Errores típicos al ir a ver el otoño

El primero es ir demasiado pronto. Mucha gente se planta en un hayedo el 1 de octubre y se encuentra un bosque todavía verde; los colores no llegan a su punto hasta que bajan las temperaturas nocturnas por debajo de los 8 grados. El segundo es fiarse de las fotos de redes sociales, que casi siempre están retocadas y suelen mostrar un momento de pocos días concretos. El tercero, y el más común, es no mirar las restricciones de acceso: varios de estos espacios limitan visitas o aparcamiento y no avisan en el último kilómetro.

Un cuarto detalle práctico: lleva algo de abrigo aunque el día salga soleado. En los hayedos del norte la temperatura a la sombra puede ser 8 o 10 grados menor que en el pueblo de al lado, y a primera hora de la mañana hace bastante frío. Una chaqueta fina impermeable, un gorro y unos guantes ligeros pesan poco y te evitan volver al coche con prisa.

Cuándo ir a cada uno

Bosque Comunidad Mejor momento Dificultad
Irati Navarra 15-30 de octubre Baja a media
Otzarreta País Vasco 20 de octubre a 10 de noviembre Baja
Montejo Madrid 25 de octubre a 10 de noviembre Baja
Selva de Oza Aragón 10-25 de octubre Media
Hayedo con hojas doradas en otoño

Cómo organizar la escapada sin morir en el intento

Las casas rurales de las zonas más famosas se agotan para los fines de semana de octubre con un mes de margen, así que si quieres ir en puente conviene reservar ya. Si puedes escaparte entre semana, la diferencia es enorme: mismos colores, mitad de gente y precios que bajan un 20 o 30 por ciento. Y si el plan incluye comer bien, buscar setas en octubre combina de maravilla con un paseo por el hayedo.

  • Lleva calzado con suela de agarre: las hojas mojadas resbalan más que el barro.
  • Consulta el parte de lluvia, pero no cancelas por un día nublado: la luz difusa saca mejor los colores en foto.
  • Comprueba si la zona exige aparcamiento regulado. Irati y Pagomakurre lo tienen en fechas de máxima afluencia.
  • Si buscas alojamiento, compara hoteles y casas cerca del bosque antes de que se llenen.

Mi apuesta: Selva de Oza antes que Irati

Si tuviera que elegir uno solo, iría a la Selva de Oza un martes de la segunda semana de octubre. No tiene el nombre de Irati, pero el bosque está igual de bonito y el silencio, a media mañana, es de los que se oyen. Si lo tuyo es la foto perfecta con el hayedo ardiendo en naranja, entonces sí, Irati. Pero madruga.

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