En Nochebuena, un español se sienta ante un cordero o un besugo. Un alemán cena carpa o salchichas con ensalada de patata. En Polonia hay doce platos sobre la mesa, ni uno de carne. En Filipinas, jamón dulce y arroz de queso. La Navidad se parece mucho de un país a otro, pero la mesa no, y eso es precisamente lo que hace interesante viajar en estas fechas.
Esto es lo que se come en cada sitio, con datos útiles para quien quiere probarlo en destino o reproducirlo en casa.
Europa central: carpa, salchichas y mucho dulce
En Alemania, la cena de Nochebuena es sencilla a propósito: salchichas con ensalada de patata o una carpa al horno. La cena grande se deja para el día 25, con ganso asado, repollo rojo y albóndigas de patata. En los mercadillos, lo más pedido sigue siendo el Glühwein (vino caliente con especias), que cuesta entre 4 y 6 euros la taza con depósito. Si vas a hacer ruta por esas fechas, consulta qué comer en un mercadillo navideño alemán antes de perderte entre los puestos.
En Austria, la tradición también manda al pescado, pero lo importante son los postres: Vanillekipferl (medias lunas de vainilla), Lebkuchen y el famoso Stollen. Y en Polonia, la Wigilia incluye doce platos sin carne, con barszcz (sopa de remolacha) con uszka (raviolis pequeños) y pierogi rellenos de col y setas. El primer plato en llegar a la mesa solo se sirve cuando aparece la primera estrella en el cielo.

Los países nórdicos: un buffet que se toma en serio
El julbord sueco es un bufé frío y caliente donde conviven arenque en varias salsas, salmón curado, albóndigas, jamón al horno con mostaza y el lutfisk, bacalao seco en lejía que divide opiniones. En Noruega, el protagonista es la costilla de cerdo asada (ribbe) con repollo y el pinnekjøtt de cordero curado en la zona oeste. En Dinamarca, pato o cerdo asado con col lombarda y, de postre, el risalamande, un arroz con leche frío con almendra, con una única almendra entera escondida: quien la encuentra gana un regalo.
Sur de Europa: más pescado, más marisco, más sobremesa
En Italia, la Nochebuena es de pescado: el Cenone della Vigilia napolitano reúne siete platos de mar o más, con capitón, anguila y espaguetis con almejas. Los dulces cambian por región, desde el panettone milanés al pandoro veronés y el torrone de Cremona. En Portugal, el bacalao con patatas y coles (bacalhau com todos) es el plato de Nochebuena, y sobre la mesa de postre no faltan el bolo rei y las rabanadas.
En España, la variedad es enorme: cordero asado en Castilla, besugo en el País Vasco y Madrid, sopa de galets en Cataluña y los turrones, que sirven de cierre casi en cualquier casa.
| País | Plato estrella | Dulce típico |
|---|---|---|
| Alemania | Carpa o ganso asado | Stollen |
| Polonia | Doce platos sin carne, pierogi | Makowiec (rollo de semillas de amapola) |
| Suecia | Julbord con arenque y jamón | Pepparkakor |
| Italia | Cena de pescado | Panettone o pandoro |
| Reino Unido | Pavo con guarnición | Christmas pudding |
Más allá de Europa: Navidad con sol y especias
En Filipinas, la Noche Buena se celebra a medianoche con jamón glaseado, queso de bola y arroz glutinoso (bibingka). En México, tamales, bacalao a la vizcaína y ponche caliente de frutas. En Argentina y Chile, donde es verano, se cena tarde, con asado, vitel toné y pan dulce. En Etiopía, donde se celebra el 7 de enero, el plato es el doro wat, un guiso picante de pollo con huevo cocido, acompañado de injera.
Cómo probar la cocina navideña de otro país sin viajar demasiado lejos
- Mercadillos: los de Alemania, Austria y Alsacia concentran en pocos metros los dulces y bebidas más reconocibles. Consulta fechas y rutas en la guía de mercadillos navideños de Austria.
- Restaurantes de cocina regional: pide el menú tradicional de Navidad, que muchos locales ofrecen solo en diciembre.
- Panaderías y pastelerías: allí se concentra lo mejor de cada tradición. Entra temprano, antes de que se agote lo bueno.
Las bebidas calientes que acompañan la Navidad
La comida es solo la mitad del cuadro: cada país tiene su bebida navideña. En Alemania y Alsacia, el vino caliente con canela, clavo y naranja. En Suecia, el glögg, parecido pero con almendras y pasas. En Reino Unido, el eggnog y el mulled wine; en México, el ponche con frutas y piloncillo; en Polonia, el grzaniec; y en Italia, el vin brulé en las zonas de montaña de los Dolomitas.
Si prefieres algo sin alcohol, hay opciones para toda la familia: el Kinderpunsch alemán, hecho con zumo de frutas especiado, o el chocolate caliente espeso de la tradición española y la de Viena, que se toma casi como una crema. La regla más útil en los mercadillos es la misma en todos los países: la taza o el vaso con depósito sale más barato si lo devuelves, pero muchos viajeros se lo llevan de recuerdo. Cuesta entre 2 y 3 euros y es el souvenir más barato y honesto de todo el viaje.
Una última nota práctica: en los mercadillos de Alemania, Austria y Francia se paga casi siempre en efectivo o con tarjeta en los puestos grandes, pero los pequeños solo aceptan monedas. Lleva siempre algo de cambio.

Navidad en Asia y Oceanía: otra forma de celebrar
En Japón, la tradición más curiosa es cenar pollo frito de una conocida cadena, algo que empezó a hacerse en los años setenta y que hoy obliga a reservar el cubo con semanas de antelación. El postre es una tarta de nata y fresas. En Corea del Sur, la Navidad se vive más como una fiesta de parejas, con cenas en restaurantes y pasteles decorados.
En Australia y Nueva Zelanda, la Navidad cae en pleno verano, así que la mesa se llena de marisco fresco, gambas, ensaladas y el famoso pavlova, un postre de merengue con nata y fruta fresca. Muchas familias lo celebran en la playa. Es un cambio total de ambiente si vienes del frío europeo, y tiene un encanto especial: comer langostinos con los pies en la arena el 25 de diciembre.
La India, con una minoría cristiana importante en estados como Goa o Kerala, celebra con tarta de ciruelas, bebidas dulces y platos picantes como el vindaloo de cerdo en Goa. Y en Filipinas, la temporada navideña es la más larga del mundo: empieza en septiembre, y las Misas de Gallo (Simbang Gabi) del 16 al 24 de diciembre se cierran con puestos de bibingka y puto bumbong a las puertas de la iglesia.
Mi recomendación práctica
Si solo puedes elegir un destino para vivir la gastronomía navideña, ve a Alsacia o a Viena. Tienen mercados bien organizados, cocina de calidad accesible y trenes cómodos para moverte entre ciudades. Reserva restaurante con al menos dos semanas de antelación para las fechas del 22 al 26 de diciembre; muchos cierran el 25 y los que abren se llenan rápido.
Y lleva espacio en la maleta: un buen turrón de Jijona o un Lebkuchen de Núremberg compensan cualquier gramo extra.
Y si te toca cocinar a ti, empieza por algo sencillo: unos pierogi congelados de una tienda polaca, un buen bacalao con patatas o unas galletas de jengibre sueco. La cocina navideña de otro país se aprende mejor con un plato que con una receta entera, y siempre queda un invitado agradecido.
