Agosto en Asturias es un atasco con vistas al mar. Octubre es otra cosa: los mismos pueblos, la mitad de coches, mesas libres a la hora de comer y una luz baja que hace que hasta la lonja de Cudillero parezca un decorado. Eso sí, con una condición: hay que aceptar que llueve. Y que, bien mirado, la lluvia fina de Asturias forma parte del paisaje.
Esta es la lista que yo haría para una escapada de tres o cuatro días a principios de otoño, ordenada por lo que de verdad importa al planificar: cuánto se tarda en llegar, qué se hace allí y dónde se evita la trampa turística.
Cudillero: el puerto en anfiteatro que conviene ver antes de las 11
Las casas de colores trepan por la ladera hasta formar un anfiteatro sobre el puerto, y por eso Cudillero sale en todas las postales. La parte práctica: deja el coche en los aparcamientos de arriba, no intentes bajar hasta La Ribera, y haz el paseo a pie. Son diez minutos cuesta abajo y la vuelta se nota en las piernas.
Para comer, la plaza de la Marina concentra las terrazas de pescado. Un menú del día ronda los 15-18 euros en la mayoría de pueblos de la costa asturiana y casi siempre sale mejor que la carta si te interesa el pescado del día. Sube después al mirador de la Atalaya para ver el pueblo entero desde arriba.

Tazones y Lastres: dos aldeas de mar con personalidad distinta
Tazones, en la ría de Villaviciosa, es minúsculo, y esa es su gracia. Aquí desembarcó Carlos I en 1517 al llegar a España, un dato que los vecinos recuerdan con orgullo. Hoy se viene a por el marisco en el puerto y a por la sidra de Villaviciosa, que es capital manzanera: si vas en octubre, coincide con la época de la manzana y es fácil encontrar llagares abiertos.
Lastres, en la costa oriental, es el pueblo de las cuestas. Seguramente te suene de la serie Doctor Mateo, rodada aquí, aunque lo que de verdad merece la pena es el mirador de San Roque al atardecer. No es el más cómodo de recorrer (hay que subir y bajar sin parar), pero compensa.
Cangas de Onís y Covadonga: lo que cambia en octubre
Cangas de Onís tiene el puente romano con la Cruz de la Victoria colgando del arco, y es la base más lógica para moverte por los Picos de Europa. En otoño los hayedos de los alrededores empiezan a virar al cobrizo, algo que ya contamos al hablar de los bosques españoles donde mejor se ve el otoño.
Un aviso útil: el acceso en coche a los Lagos de Covadonga se restringe en fines de semana y puentes, así que comprueba antes de salir si hay corte y, si lo hay, usa el autobús lanzadera desde Cangas.
Llanes y Ribadesella: el oriente asturiano sin bañadores
Llanes funciona mejor en otoño que en verano. El casco viejo se recorre sin esquivar a nadie, los Cubos de la Memoria de Agustín Ibarrola, en el muelle, tienen otro aire con el mar picado, y a pocos kilómetros están los Bufones de Pría, que solo rugen de verdad con marea alta y oleaje. Mira la previsión antes de ir; con el mar plano no pasa nada.
Ribadesella, por su parte, tiene la cueva de Tito Bustillo, con arte rupestre declarado Patrimonio de la Humanidad. El aforo es limitado, así que reserva con antelación.

Comparativa rápida para elegir pueblos según tu ruta
| Pueblo | Zona | Para qué ir | Desde Oviedo (coche) |
|---|---|---|---|
| Cudillero | Costa occidental | Puerto en anfiteatro, pescado | 50 min |
| Tazones | Ría de Villaviciosa | Marisco y sidra sin colas | 55 min |
| Lastres | Costa oriental | Miradores y fotos de atardecer | 55 min |
| Cangas de Onís | Picos de Europa | Base para Covadonga y quesos | 1 h |
| Llanes | Costa oriental | Casco viejo, bufones y playas vacías | 1 h 15 min |
| Bulnes | Picos de Europa | Senderismo corto y aislamiento | 1 h 30 min (hasta Poo) |
| Taramundi | Oscos-Eo | Artesanía y bosque de ribera | 2 h |
Bulnes y Taramundi: para quien quiere desconectar de verdad
Bulnes no tiene carretera. Se sube a pie desde Poo de Cabrales o en el funicular, que tarda unos siete minutos. Es una aldea de piedra con un puñado de casas, un par de sitios donde comer cabrales y vistas al Naranjo de Bulnes. En octubre hay poca gente, y los días de niebla el pueblo parece suspendido.
Taramundi queda lejos de todo, en el occidente, y por eso se salva. Tradicionalmente se hacen allí navajas y cuchillos, y se puede visitar algún taller. Si estás pensando dónde dormir, puedes comparar alojamientos rurales en el norte de España antes de cerrar la ruta.
Qué comer y cuándo reservar en esta época
- Fabada y cachopo en cualquier sidrería, pero pregunta por el pote asturiano si hace frío.
- Cabrales en Bulnes y Cangas de Onís: se sirve fuerte y sin disimulo.
- Setas de temporada: si te interesa el tema, tenemos los mejores destinos para buscar setas en octubre.
- Marisco en Tazones: reserva mesa el fin de semana, entre semana suele bastar con llegar.
Una ruta de cuatro días que no se hace pesada
Si tuviera que elegir, haría base en Cangas de Onís o en Llanes y movería la ruta así: primer día costa occidental (Cudillero y Luarca), segundo día Tazones y Lastres, tercero Picos con Covadonga, y el cuarto Bulnes. Con coche propio es perfecto. Sin él, las conexiones de autobús entre pueblos pequeños son escasas, y ahí se complica.
Lleva chubasquero, calzado con suela y paciencia con las nubes. Asturias en octubre no se regala, pero cuando sale el sol sobre el Cantábrico, entiendes por qué la gente repite.
