Curiosidades sobre los archipiélagos españoles que no aparecen en las guías turísticas

Cuando alguien dice «isla española» pensamos automáticamente en Mallorca, Ibiza o Tenerife. Nada raro, si son sitios brutales. Pero España tiene otros archipiélagos —de verdad, archipiélagos, no islotes sueltos— que ni salen en los folletos de las agencias ni en la mayoría de guías de viaje. Algunos ni siquiera puedes pisarlos sin permiso militar.

Llevo tiempo apuntando estos sitios en una lista mental de «algún día», y cada vez que investigo uno nuevo me sorprende lo poco que se habla de ellos. Aquí van seis, con datos reales, para la próxima vez que alguien presuma de conocer «toda España».

Chafarinas, el archipiélago que necesita permiso militar para pisarlo

A 3,5 kilómetros de la costa marroquí y a 27 de Melilla están las islas Chafarinas: Isabel II, Rey Francisco y del Congreso. Son territorio español desde 1848, pero aquí no hay hoteles ni un solo habitante civil permanente —solo un destacamento militar rotatorio y, en temporada, personal del CSIC que estudia la colonia de gaviota de Audouin, una de las más importantes del Mediterráneo—.

Para pisar Chafarinas hace falta autorización expresa de Defensa, así que olvídate de plantarte allí con la mochila un fin de semana. La isla del Congreso, además, fue lazareto en el siglo XIX para poner en cuarentena a los peregrinos que volvían de La Meca. Un dato que muy poca gente conoce, incluso en Melilla.

Columbretes, el escondite de piratas que hoy vigila un faro sin farero

A 30 millas de Castellón, frente a Oropesa, hay un pequeño archipiélago volcánico —la Illa Grossa, la Ferrera, la Mascarat y varios islotes más— que durante siglos fue refugio de piratas berberiscos antes de convertirse en base de la Armada. Hoy es reserva natural y una de las mejores zonas de buceo del Mediterráneo español, con visibilidad de hasta 30 metros.

El faro de la Illa Grossa, construido en 1860, tuvo farero hasta 1975; ahora funciona automatizado. Solo se puede visitar en excursiones de un día autorizadas desde Oropesa o Peñíscola, y pasar la noche está prohibido salvo para el personal del parque natural.

Vista aérea de la costa volcánica de Lanzarote, cerca de La Graciosa

La Graciosa, la isla que España tardó 168 años en reconocer oficialmente como tal

Aquí viene una curiosidad de las buenas. La Graciosa, al norte de Lanzarote, llevaba siglos tratada como un islote —a efectos administrativos— hasta que en junio de 2018 el Congreso aprobó una ley que la reconoció oficialmente como la octava isla del archipiélago canario. Antes de eso, ni en los mapas oficiales del Instituto Geográfico Nacional aparecía como tal.

Su único núcleo de población, Caleta de Sebo, tiene calles de arena sin asfaltar —todavía hoy, no es cosa del pasado— y apenas 700 habitantes censados. No hay coches de alquiler tradicionales: el transporte se hace en furgonetas 4×4 compartidas o en bicicleta.

Cómo visitar cada uno de estos archipiélagos (si es que se puede)

Archipiélago Acceso Qué esperar
Chafarinas Permiso de Defensa, muy restringido Nada de turismo, solo visitas puntuales autorizadas
Columbretes Excursión de un día desde Oropesa o Peñíscola Buceo, sin pernoctar
La Graciosa Ferry regular desde Órzola (Lanzarote) Calles de arena, alojamiento sencillo
Tabarca Barco desde Santa Pola o Alicante Pueblo amurallado habitado, comer marisco
Cíes Cupo diario, permiso online previo Playa de Rodas, sin coches
Alborán Solo personal naval Inaccesible para el público

Tabarca, la isla habitada más pequeña de España (con pasado de secuestros berberiscos)

Frente a Santa Pola, en Alicante, Tabarca mide apenas 1,8 kilómetros de largo y es la isla permanentemente habitada más pequeña de todo el país. Su historia es de película: en 1768, Carlos III repobló la isla con cerca de 600 cautivos genoveses y tabarquinos liberados de una prisión en Túnez, gente que llevaba generaciones secuestrada por corsarios berberiscos.

Por eso el pueblo tiene ese trazado amurallado tan particular —se construyó pensando en defenderse de nuevos ataques piratas— y por eso muchos apellidos de la isla siguen siendo de origen genovés o tabarquino, más de dos siglos después.

Faro de la isla de Tabarca, frente a la costa de Alicante

Cíes, de posible base de submarinos a «la mejor playa del mundo»

Las islas Cíes, en las Rías Baixas, forman parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Illas Atlánticas y en 2007 el diario británico The Guardian eligió su playa de Rodas como la mejor del mundo. Desde entonces el acceso está limitado a un cupo diario —unas 1.800 personas en temporada alta— y hay que solicitar permiso online con semanas de antelación.

Lo que poca gente sabe es que a principios del siglo XX hubo un intento de instalar allí una base naval, y más tarde una fábrica de conservas. Si tienes pensado alojarte por la zona para intentar conseguir plaza, en las casas de alquiler en las Rías Baixas encontrarás buena base para madrugar y hacer la solicitud a tiempo.

Alborán, el trozo de España más cercano a África que casi nadie ha visto

Entre la península y Marruecos, en pleno mar de Alborán, hay un islote volcánico de apenas 640 metros de largo que es territorio español desde 1540. No vive nadie de forma permanente —solo un destacamento naval— pero es el punto español geográficamente más próximo al continente africano después de Ceuta y Melilla. Su laguna interior, semisalada, alberga una especie de camarón único en el mundo.

Si lo tuyo son las playas con Bandera Azul que todavía no están masificadas, vale la pena mirar más allá de las conocidas: muchas calas dentro de estas reservas ni siquiera entran en esas listas por su acceso restringido.

Mi lista de pendientes para este verano (spoiler: empieza por La Graciosa)

De todos estos, el que más ganas tengo de pisar es La Graciosa. Que un sitio tarde casi dos siglos en ser «oficialmente» una isla me parece de las curiosidades más absurdas y bonitas de la geografía española. Chafarinas y Alborán, para qué nos vamos a engañar, se quedan para quien trabaje en Defensa o en el CSIC —pero el resto están a un ferry, un permiso o una reserva de distancia—.

Si algo he aprendido investigando esto es que España tiene mucho más litoral escondido del que cabe en cualquier guía turística. Y para eso, para los datos curiosos sobre el turismo de verano en España que no todo el mundo conoce, siempre merece la pena rascar un poco más.

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