Playas con Bandera Azul en España que todavía no están masificadas en julio

Cuando digo «Bandera Azul» a alguien, lo primero que se imagina es una playa tipo Levante de Benidorm en agosto: sombrillas pegadas, socorrista con megáfono y cola para la ducha. Y sí, hay banderas azules así. Pero también hay un montón de ellas —y esto es lo que casi nadie sabe— en playas donde en pleno julio puedes tirar la toalla sin pelearte con el vecino de al lado.

Qué significa en realidad tener Bandera Azul (y por qué no implica masificación)

La Bandera Azul la concede la Fundación para la Educación Ambiental, y certifica cosas como la calidad del agua, la seguridad, la accesibilidad o la gestión de residuos. No dice nada sobre cuánta gente cabe en la arena. De hecho, muchas playas grandes y con menos fama consiguen la bandera precisamente porque tienen espacio de sobra para cumplir los criterios —paradójicamente, cuanto más conocida es una playa, más le cuesta mantener sus servicios a la altura en pleno agosto.

Berria, en Cantabria: dos kilómetros de arena que casi nunca se llenan

Está en Santoña, pegada a la ría, y tiene tanto espacio (más de dos kilómetros de largo) que hasta en los días de más gente parece que sobra sitio. El agua, todo hay que decirlo, no es precisamente cálida —estamos en el Cantábrico, no en el Mediterráneo—, así que quien busca meterse a nadar sin sentir el pellizco del frío mejor que mire otras opciones, algo que ya comentamos en los destinos de playa donde el agua está más fría este julio. Pero para tumbarse, pasear o hacer surf con el viento del norte, Berria es de las mejores del Cantábrico y, en pleno julio, sigue teniendo hueco de sobra.

Los Lances, en Tarifa: la Bandera Azul de quien no va a «hacer playa»

Kitesurfista en la playa de Los Lances, Tarifa

Aquí la clave es que la mitad de la gente que va no busca tumbarse a broncearse, sino coger olas de viento. Los Lances tiene casi siete kilómetros de arena entre Tarifa y Punta Paloma, y aunque en temporada alta la zona de kitesurf tiene su público fijo, basta con caminar un kilómetro hacia el norte para encontrar tramos casi vacíos. El viento de levante, que a muchos les echa para atrás, es justo lo que mantiene esta playa fuera del radar del bañista de toalla y sombrilla —su pérdida, la verdad.

Cala Mesquida, en Mallorca: la isla que no sale en las fotos de Instagram

Mallorca tiene fama de playa masificada, pero Cala Mesquida, al norte de Cala Ratjada, se libra bastante gracias a las dunas protegidas que limitan cuánta gente y cuánto aparcamiento cabe alrededor. No es una cala escondida ni mucho menos —tiene chiringuito, socorrista y todos los servicios de la bandera—, pero al estar rodeada de un sistema dunar protegido, nunca llega a los niveles de Playa de Palma o Alcúdia. Si vas en coche, aparca pronto porque el parking sí se llena antes que la arena.

Cala de aguas turquesas en Mallorca rodeada de vegetación

Si lo tuyo son más las curiosidades geográficas que la arena en sí, seguramente te interese también este repaso por las playas más extrañas y originales del mundo, que tiene un par de sorpresas fuera de España.

Resumen de las cuatro playas

Playa Provincia Por qué no se masifica Mejor para
Berria Cantabria Más de 2 km de arena y agua fría que espanta al turista de sol y playa Surf, paseos largos
Los Lances Cádiz Viento de levante constante, foco en deportes de viento Kitesurf, windsurf
Cala Mesquida Baleares Dunas protegidas que limitan el aforo alrededor Familias, día tranquilo

La regla no escrita para que estas playas sigan así

No hace falta ser muy listo para entender por qué estas playas siguen tranquilas: nadie las etiqueta en redes con el nombre exacto ni sube la ubicación. Yo no voy a pedirte que hagas lo mismo —sería un poco hipócrita, estoy escribiendo un artículo entero sobre ellas—, pero sí te diría que si vas, dejes el sitio como lo has encontrado y no conviertas la única cala tranquila que te queda en la próxima Playa de Palma. Algunas cosas mejor disfrutarlas sin gritarlas a los cuatro vientos.

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