Rutas de senderismo costero en julio: los caminos más espectaculares del litoral español

El primer tramo del Camiño dos Faros, nada más salir de Malpica, obliga a caminar pegado al borde de un acantilado de más de cien metros mientras el Atlántico rompe abajo con una fuerza que no se parece en nada al Mediterráneo tranquilo al que estamos acostumbrados en verano. No hay barandilla, ni cartel que avise: solo el camino, el viento y la sensación de estar recorriendo una costa que todavía no ha sido domesticada del todo para el turismo.

Julio tiene fama de ser el mes de la playa y la tumbona, pero es también, para quien prefiere moverse, uno de los mejores momentos para recorrer a pie algunos de los tramos de litoral más espectaculares de España. Los días largos permiten empezar temprano y evitar las horas de más calor, y el mar siempre queda ahí al lado, listo para un baño en cuanto las piernas lo pidan.

Camino de Ronda en la Costa Brava: acantilados y calas que solo se ven caminando

Entre Blanes y Portbou existen más de doscientos kilómetros de sendero costero que los pescadores usaban hace un siglo para vigilar sus barcas, y que hoy conforman una de las rutas de senderismo litoral más completas de Europa. No hace falta hacerlo entero: el tramo entre Lloret de Mar y Tossa de Mar, de unas dos horas y media, resume bien lo mejor de la zona —pinares que llegan hasta el agua, torres de vigilancia del siglo XVI y calas a las que solo se accede bajando por escalones tallados en la roca.

La cala de Cap Roig, a mitad de camino, es de las que merece una parada larga: agua turquesa, apenas sitio para una veintena de toallas y ni rastro de chiringuito. Eso sí, no esperes sombra, así que conviene llevar algo de protección propia si vas a quedarte más de una hora.

La Senda Litoral de Nerja a Maro: acantilados que no parecen de la Costa del Sol

Este tramo de unos siete kilómetros discurre por el Paraje Natural de los Acantilados de Maro-Cerro Gordo, y sorprende porque contradice la imagen que muchos tienen de la Costa del Sol como costa urbanizada de punta a punta. Aquí no hay ni un edificio a la vista en buena parte del recorrido, solo acantilados de piedra caliza cayendo sobre calas de aguas casi transparentes, como la de Cañuelo o la de Cerro Gordo.

El mejor momento del día para hacerlo

En julio, empezar antes de las nueve de la mañana marca la diferencia: el sol pega de lleno en varios tramos sin apenas sombra, y a mediodía la sensación térmica sube bastante más de lo que indica el termómetro. Quien empieza temprano llega a media mañana a la playa de Maro con tiempo de sobra para un baño largo antes de comer.

Sendero costero junto a acantilados con vistas al mar Mediterráneo

Ruta del Flysch en la costa vasca: caminar sobre sesenta millones de años de historia

Entre Zumaia y Deba, el mar ha ido desnudando durante siglos unas formaciones rocosas estratificadas —el flysch— que permiten literalmente caminar sobre capas de sedimento depositadas a lo largo de sesenta millones de años. No exagero si digo que es de los paisajes geológicos más impresionantes que se pueden recorrer a pie en toda Europa, y eso que la ruta en sí, unos doce kilómetros, no tiene una dificultad técnica destacable.

La marea baja es clave aquí: solo entonces queda al descubierto la plataforma rocosa completa frente a Zumaia, la misma que sirvió de escenario para algunas escenas de Juego de Tronos. Conviene consultar la tabla de mareas antes de salir, porque con marea alta buena parte del atractivo simplemente desaparece bajo el agua.

Camiño dos Faros en Galicia: el sendero más salvaje del Atlántico español

Sus más de doscientos kilómetros entre Malpica y Fisterra no son para hacerlos enteros en una escapada de verano, pero el tramo de la Costa da Morte que pasa por Corme y Laxe concentra playas casi vacías incluso en pleno agosto, algo cada vez más raro en el litoral español. El nombre del sendero viene de los faros que jalonan el recorrido, varios de ellos todavía habitados por sus fareros, y la ruta alterna acantilados abruptos con piscinas naturales excavadas en la roca que se llenan con cada marea alta —si te gusta la idea, hay bastantes similares repartidas por las piscinas naturales más espectaculares de España, y esta zona gallega tiene varias de las mejores.

Piscina natural de roca junto al océano Atlántico en Galicia

El viento aquí es un protagonista constante, incluso en julio, así que un cortavientos ligero en la mochila no sobra nunca, por mucho calor que haga en el interior.

Consejos prácticos para no sufrir el calor sin renunciar a la ruta

Ruta Distancia del tramo recomendado Dificultad Mejor franja horaria en julio
Camino de Ronda (Lloret-Tossa) 10 km / 2h30 Baja-media 8:00 – 11:00
Senda Litoral Nerja-Maro 7 km Media 7:30 – 10:00
Ruta del Flysch (Zumaia-Deba) 12 km Media Según marea baja
Camiño dos Faros (Corme-Laxe) 14 km Media-alta 9:00 – 13:00

Un par de litros de agua por persona son el mínimo para cualquiera de estos tramos, y no está de más llevar algo de fruta o frutos secos: en ninguna de estas rutas vas a cruzarte con un bar cada pocos kilómetros, más bien todo lo contrario. El calzado importa más de lo que parece —unas zapatillas de trail running con buena suela valen más que unas botas pesadas para tramos donde alternan roca, tierra y algún tramo de arena.

Y si al llegar al final de cualquiera de estas rutas te apetece cambiar las botas por algo más acuático, iniciarte en el snorkel es un planazo perfecto para la tarde, aunque sea en otro punto del litoral en un viaje distinto.

Lo que se aprende caminando la costa que casi nadie recorre a pie

Hay algo distinto en llegar a una cala después de una hora y media de caminata frente a llegar en coche y aparcar a veinte metros de la arena. No sé explicarlo del todo bien, pero el agua sabe distinta —bueno, no literalmente, pero la sensación sí lo es—. Cada verano intento colar al menos uno de estos tramos entre baño y baño, y cada vez me sorprende lo poco que hace falta alejarse de la sombrilla de al lado para sentir que has encontrado un trozo de costa solo para ti.

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